La Caleta no es solo una playa; es el corazón marinero y sentimental de Cádiz. Custodiada por los castillos de Santa Catalina y San Sebastián, este fondeadero natural fue el puerto de entrada para fenicios, cartagineses y romanos hace milenios. Hoy, su imagen más icónica la conforman decenas de pequeñas barquillas de pesca artesanal que reposan sobre aguas turquesas frente al Balneario de la Palma
Estas embarcaciones protagonizan a diario un auténtico espectáculo visual dictado por las mareas. Cuando baja el mar, quedan varadas en la arena dejando al descubierto los fondos rocosos; al subir, flotan al compás del viento de levante o poniente orientadas exactamente en la misma dirección. Enseñar este rincón desde dentro implica entender el vínculo entre la pesca tradicional, las coplas del Carnaval y la vida de los vecinos de La Viña que cuidan de este tesoro gaditano.